
Con motivo del primer Gay-Straight Alliance Day, celebrado el pasado 25 de enero en Estados Unidos (EU), el secretario de Educación Arne Duncan agradeció públicamente a estudiantes y organizaciones que trabajan en contra del bullying y a favor de crear ambientes más seguros en las escuelas. “Debemos disipar el mito de que el bullying es nada más un ritual de paso o parte del crecimiento de una persona. Tenemos una obligación colectiva de garantizar escuelas seguras para todos los niños”. En el mensaje, difundido en YouTube, hizo énfasis en estudiantes lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT) que son víctimas de acoso y hostigamiento escolar por su orientación sexual e identidad de género, o por las orientaciones e identidades que otros perciben de ellos.
Desde 2010, año en el que se reportaron varios suicidios de niños y jóvenes LGBT que eran molestados, acosados, insultados y golpeados por sus compañeros de clases, elbullying por homofobia se ha vuelto protagonista en los temas de diversidad sexual en EU. Activistas, organizaciones, artistas, comunicadores y funcionarios de gobierno están poniendo más atención y buscando soluciones al problema. La declaración de Duncan es parte de una ola mediática y de discusión pública alrededor de lo que para muchos sigue siendo un asunto normal en la dinámica escolar. Pero cuando un infante se cuelga de su regadera para evitar otro día de agresiones en el recreo, el asunto se vuelve más grave.
Lady Gaga es una de las responsables más notorias de esta conversación. Podría convertirse también en responsable de que más actores sociales se involucren desde sus respectivos ámbitos e implementen políticas públicas al respecto. Mediante discursos en sus conciertos, canciones dedicadas y reuniones con el presidente Barack Obama, se ha encargado de subir más el perfil del tema. Gaga, su madre Cynthia Germanotta, la Universidad de Harvard y otras instituciones anunciaron para febrero el lanzamiento de la Fundación Born This Way, cuyo fin es disminuir la discriminación hacia niños y jóvenes LGBT.
¿En México qué pasa con este tema? Poco. La Secretaría de Educación Pública (SEP) realizó una encuesta en 2009 que indica que 52 por ciento de los adolescentes no estarían dispuestos a estudiar con una compañera o compañero homosexual. La cifra es de miedo: más de la mitad de los jóvenes que están hoy en la escuela no están cómodos compartiendo ese espacio con un chavo gay o una chica lesbiana. Son jóvenes que han crecido con la información que quieran a un clic de distancia, sin leyes que criminalizan la sodomía, supuestamente con el conocimiento de que el VIH no es una enfermedad exclusiva de homosexuales, con personajes LGBT en el cine y la televisión, y con un Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). Y la discriminación está ahí, constante y sonante: la mitad de los homosexuales y bisexuales que contestaron la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Conapred, 2010) percibe la discriminación como su principal problema actual en México. Antes que la pobreza o la inseguridad, el principal obstáculo que tienen es la discriminación de parte de vecinos, medios de comunicación y de su propio gobierno.
Sin embargo, la misma SEP no menciona la homofobia o la intolerancia en la serie de factores generadores del bullying que enlista en su Guía Básica de Prevención de la Violencia en el Ámbito Escolar. Tampoco se alude a la responsabilidad del Estado o de las escuelas (aunque sí de las familias y medios de comunicación) para atacar el problema. Además, apenas se explica de manera muy pobre qué es el bullying originado por la homofobia.
RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
En el mismo documento hay un apartado sobre violencia en el noviazgo; se habla de ésta como un problema entre hombre y mujer, con énfasis en lo que él, como agresor, le hace a ella, que es la víctima. ¿Cómo erradicar un problema de intolerancia y violencia hacia estudiantes homosexuales si la SEP sólo reconoce las relaciones heterosexuales? ¿Cómo atacar esta discriminación entre niños y jóvenes en un país donde el gobierno federal se rehúsa a nombrarla el 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia y Transfobia?
Afortunadamente hay esfuerzos valiosos a nivel local. En Tabasco en 2011, la Red Juvenil VIH y la Asociación de Padres de Familias de esa entidad hicieron investigación del tema en cuatro mil 937 escuelas de educación básica. Encontraron que mil 725 (35 por ciento) registran casos de bullying a niños y jóvenes LGBT. Y de acuerdo con una nota publicada en el portal Notiese en 2010, la activista Rosa Feijoo realizó un video educativo dirigido a papás y maestros para difundirlo mediante talleres en contra del bullying homofóbico en 25 escuelas de Xalapa, con el apoyo de la SEP de Veracruz.
Durante mis años en primaria, secundaria y preparatoria, no sufrí acoso de este tipo, pero fui testigo del maltrato del que eran víctimas otros compañeros por ser afeminados o más masculinas de lo aceptable. Los maestros y directores eran también observadores silenciosos: nadie hacía nada. Quienes cometen o permiten el bullying por homofobia lo hacen por ignorancia y prejuicios culturales sembrados y reafirmados en sus familias, en la escuela, en la televisión. Pero más que encontrar culpables, hay que promover la responsabilidad compartida que tienen todos desde sus distintos roles: padres, profesores, quienes trabajamos en medios de comunicación, instituciones educativas públicas y privadas, organizaciones y especialistas en el tema, el Conapred. La tarea de poner el tema en las sobremesas incluye al entrenador de futbol que reprende a sus jugadores con un “pateas como niña” tanto como a los legisladores que tienen voz y voto, al conductor de un programa que llama a la homosexualidad “demencia animal” tanto como al Presidente, quien podría omitir comentarios como su “No vayan a pensar otra cosa” cuando porta un moño rosa en la solapa.
Enrique Torremolina











